EL PAIS › ADELANTO DEL LIBRO BRINDANDO SOBRE LOS ESCOMBROS
La historia del encubrimiento
El periodista Horacio Lutzky acaba de publicar un duro resumen de casi dos décadas de operaciones para ocultar la verdad sobre el atentado a la AMIA. Promesas en Medio Oriente y la complicidad de la dirigencia comunitaria.
Por Raúl Kollmann
Un avión argentino que transportaba armas israelíes para Irán y se cayó en el camino, militares argentinos que entrenaban a contrarrevolucionarios de Centroamérica y empresarios de la comunidad judía metidos en el tráfico de armas en el escándalo Irán-contras. Alfredo Yabrán, el lavador de dinero Gaith Pharaon y el traficante de armas Monser al Kassar visitando Fabricaciones Militares. Los acuerdos de Carlos Menem con el presidente sirio Hafez al Assad para que le financie la campaña a cambio del misil Cóndor. Una planta nuclear prometida a Irán y, sobre todo, dirigentes de la DAIA brindando con Jorge “El Fino” Palacios y la plana mayor de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal que desviaron la investigación del atentado contra la AMIA. Todos estos ingredientes son el corazón de Brindando sobre los Escombros (Editorial Sudamericana), una investigación del periodista Horacio Lutzky sobre las increíbles relaciones y negocios entre militares y gobernantes argentinos, funcionarios sirios e israelíes y dirigentes de la comunidad judía argentina como trasfondo de los atentados perpetrados en Buenos Aires, en especial el de la AMIA, del que se cumplirán 18 años este miércoles.
El subtítulo del libro lo dice todo: La dirigencia judía y los atentados, entre la denuncia y el encubrimiento. Los textos hilvanan casi una novela sobre los vínculos anteriores y posteriores al atentado.
Estos son algunos de los textos:
- Al perpetrarse los ataques, este autor formó parte de la dirección de noticias de la desaparecida señal de TV Alef Network, de la cual uno de sus accionistas se convirtió pronto en dueño excluyente, Rubén Beraja, titular del Banco Mayo y presidente de la DAIA. La férrea censura que impusieron Beraja y sus colaboradores resultó sorprendente. La línea era contraria al esclarecimiento. El pacto pudo haberse explicado por los negocios del Banco Mayo con el gobierno de Menem. Pero eso no alcanza. Y tampoco los negocios particulares del embajador de Israel, Yitzhak Avirán.
- Notablemente, mientras ya se conocen, hasta con día y hora, buena parte de los actos que borraron las pruebas que apuntaban a la posible intervención de agentes de ascendencia siria en las tareas de preparación de los atentados y en la trama de contrabando de armas del menemismo, sólo sigue siendo políticamente correcto acusar a uno de los socios, la República Islámica de Irán.
- La ortodoxia religiosa, identificada con Beraja y favorecida materialmente por el Banco Mayo, participa activamente de esta encarnizada lucha que se desarrolla por mantener en la penumbra los trágicos años noventa, tras lo cual la comunidad se transformó definitivamente.
- El 8 de julio de 2009 tres ex altos directivos de la DAIA concurrieron a la sede del Gobierno de la Ciudad no para oponerse, sino para opinar a favor del nombramiento de Palacios al frente de la Policía Metropolitana. El 11 de julio se publicó la designación en el Boletín Oficial.
- Uno de esos dirigentes, Roberto Zaidemberg, representaba en 1998 a la empresa Emprendimientos Turísticos Internacionales S.A. El 7 de abril de 1998, el Banco Mayo, en pleno proceso de iliquidez, le prestó a esa empresa 4.800.000 pesos para que comprara acciones de otra empresa de Beraja. El 11 de septiembre, otra empresa del grupo le pagó a Emprendimientos, de Zaidemberg, otros 5.100.000 pesos por la compra de las mismas acciones. O sea 10 millones de dólares sustraídos al banco antes del derrumbe final.
- Otro de los dirigentes, José Hercman, desde noviembre de 1991 hasta mediados de 1994 le alquiló un departamento de su propiedad a un alto funcionario iraní involucrado en exportaciones poco claras a Irán y luego sospechado de integrar la trama terrorista responsable de los atentados: Seyed Jamal Youssefi. El aval del alquiler fue dado por la Embajada de Irán. Como se ve, con los iraníes devenidos en demonios luego del 18 de julio de 1994 existían relaciones comerciales previas.
- Una de las sorpresas arrojadas por la investigación de las escuchas ilegales fue la revelación de que habían existido nada menos que 112 llamadas entre la abogada de la DAIA, Marta Nercellas, y El Fino Palacios, además de una gran cantidad de comunicaciones de Palacios con otros involucrados en la trama del encubrimiento. Palacios fue procesado por encubrimiento, pero Nercellas continuaba asesorando a la DAIA. Con anterioridad, mientras se instruía la causa AMIA, Nercellas defendió penalmente a las empresas Zapram, dominadas por Alfredo Yabrán, integradas por represores de la última dictadura militar, por imputaciones de evasión impositiva.
- Si bien Irán e Israel son hoy enemigos supremos, desde los años ’70 y hasta el atentado a la mutual judeo-argentina existió una red de tráfico de explosivos y armas israelíes, norteamericanas y argentinas hacia Irán o hacia intereses iraníes, que tuvo a Buenos Aires como una de sus bases principales. Al punto de que sobran indicios que señalan a esa misma red como fuente de la carga explosiva que demolió la AMIA.
- A lo largo de los años ’80 y principios de los ’90, Israel organizó diversos circuitos para las ventas clandestinas de armas a Irán, con la Argentina como uno de los vértices del tráfico, que incluyeron el pago de sobornos y comisiones a políticos, parlamentarios y contribuciones especiales para algunas organizaciones judías que operaban como lobby. Cita las confesiones del ex agente de inteligencia israelí Ari Ben Menasche.
- Agentes iraníes como John Pashai hicieron sigilosas compras de armas y explosivos a Fabricaciones Militares, mientras Irán presionaba al gobierno argentino para que cumpliera con la entrega de material y tecnología para el desarrollo nuclear, compromiso obligado por un millonario contrato. La pulseada fue perdida por Irán, que en diciembre de 1991 vio cómo el embarque de material nuclear que le estaba destinado, ya cargado en el puerto de Campana, fue abruptamente suspendido. Funcionarios argentinos, para apaciguar la indignación iraní, se comprometieron a suministrar armas y explosivos para los combatientes islámicos en Bosnia.
- El 18 de julio de 1981 fue derribado un avión de carga de Transporte Aéreo Rioplatense, cerca de Erevan (Armenia). La nave había despegado de Irán. Ari Ben Menasche declaró que hasta 1991 hubo 40 vuelos de carga argentinos que salieron de Tel Aviv con destino a Teherán.
- Siria se estaba quedando sin la posibilidad de contar con la tecnología nuclear prometida y cobrada por adelantado por Menem en forma de aportes para su campaña. Irán sufrió la súbita cancelación de un contrato de provisión nuclear. Todo sucedió en el marco de un alineamiento argentino con Occidente, acorde con las presiones norteamericanas e israelíes.
- Al Kassar, en compañía de Yabrán, visitó las instalaciones de Falda del Carmen donde se construía el misil Cóndor. Está probado que Irak participó del nacimiento y desarrollo del Cóndor y partes incompletas llegaron a Irak antes de su paralización.
- Mientras tanto el embajador de Israel en la Argentina, Yitzhak Avirán, no cesaba de bajar línea a favor del gobierno de Menem. Las nubes a las que eufemísticamente se refería fueron en realidad los hongos de las explosiones que volaron la Embajada y la AMIA. Tras revelarse algunos negocios que contaron con su participación, quedó en claro que tan estrechas fueron sus relaciones que luego de pasarse años instando a los judíos argentinos a radicarse en Israel, él mismo se quedó a vivir en la Argentina.
- En realidad, nadie en su sano juicio acusa a la dirigencia judía por el atentado, sino por aceptar el desvío de las investigaciones, orquestado para dejar fuera de la pesquisa a sospechosos del entorno sirio de Menem, así como la connivencia previa con la red iraní de tráfico de armas y explosivos. No son responsables del atentado. Sí son cómplices de la impunidad subsiguiente.
- Los cables de Wikileaks, publicados por Página/12, demostraron cómo un hombre de Beraja, Alfredo Neuburger, mantenía reuniones con la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires y de allí salía la “sugerencia” al fiscal Alberto Nisman para que no se investigara el desvío de la causa AMIA.
- Supongamos, hagamos de cuenta, que la consigna de la investigación hubiera sido a nivel local no salpicar a la Policía Federal, a la SIDE ni a miembros de la mafia menemista y –menos aún– a los gestores del tráfico de armas a los Balcanes. Y que a nivel internacional se hubiera sugerido evitar tocar cualquier pista que implicara jerarcas sirios, inconveniente no sólo por los vínculos con la familia presidencial, sino también por la coyuntura de Medio Oriente.
Brindando sobre los Escombros, La dirigencia judía y los atentados: entre la denuncia y el encubrimiento. Editorial Sudamericana, julio de 2012.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-198719-2012-07-15.html
4 de diciembre de 2008
A VUELO DE PAJARO
Un castillo que se desplomó en silencio
Por Juan Salinas -
Periodista. Trabajó para revistas y diarios de Argentina, Uruguay y España: Tele/eXprés, El Viejo Topo, Diario de Barcelona, Humor, Caras & Caretas, Mate Amargo, Brecha, Humor, Nuevo Sur, Telam, el diario La Capital de Rosario y la revista cooperativa El Porteño. Publicó "Gorriarán, La Tablada y las guerras de inteligencia en América Latina", en coautoría con Julio Villalonga (Mangin); "Mi Mensaje. El testamento Silenciado de Evita" (Futuro); "AMIA, El Atentado, Quienes son los autores y por qué no están presos" (Planeta) y "Narcos, banqueros y criminales" (Punto de Encuentro).
Monzer al Kassar estaba protegido por la CIA y los servicios secretos de España, Francia, Polonia, Bulgaria, Rumania, Bosnia, Yemen y otros países. Parecía que nadie podía tocarle el culo. Ni contando con la escalera extensible que el cuerpo de bomberos de Nueva York reserva para llegar a los pisos más altos del Empire State. Vivía apaciblemente entre el Palacio Mifadil, Puerto Banús, Marbella, su palacio de Damasco y la casa familiar de Yabrud. Con algunas escalas y desvíos a Viena. Y en algunas oportunidades, a Varsovia.
Más allá del famoso periodista usamericano Lowell Bergman (en cuya eyección del famoso programa 60 minutos por presión de las tabacaleras se basó el film El informante), de Rogelio García Lupo, de Juan Gasparini y de algún otro colega, a nadie en el mundo parecía importarle la impunidad del traficante sirio.
Como con fritas. Pero un día la DEA le tendió una trampa. Era burda, pero Estados Unidos consiguió que un juez español lo detuviera e ipso pucho pidió su extradición. Y contra lo que el sentido común indicaba (el tráfico de armas de que se lo acusaba no sólo había sido inducido por los agentes de aquella agencia dizque antinarcóticos: tampoco se había consumado) el pedido salió con fritas, y el hombre y su melifluo secretario privado –Felipe Moreno Godoy, sexagenario como él–, fueron embarcados hacia Nueva York y juzgados y condenados en un santiamén. Un cable de Reuters anunció la iniciación del juicio y unos días después otro, esta vez de Associated Press, anunció que Al Kassar y Moreno Godoy habían sido condenados a las máximas penas.
Amordazados. Acusados de querer venderles armas a los guerrilleros de las FARC a sabiendas de que éstas podrían ser utilizadas para matar estadounidenses, a Al Kassar y a Moreno no se los condenó a muerte sólo porque España puso como condición para concederles la extradición que no se los ejecutara. Pero se los condenó a 25 años de prisión, lo que alcanza y sobra para garantizar que no saldrán de la cárcel con vida, y por lo tanto no abrirán el pico.
El caso Noriega. Aún si por azar arañasen los 90 años, no sería necesario envenenarlos para evitar inconveniencias. Bastaría con extender su pena con cualquier pretexto o sin él. Como ha sucedido con el general Manuel Noriega, ex lugarteniente del asesinado Omar Torrijos, al que sucedió como líder de Panamá, país al que Bush padre invadió a sangre y fuego en 1989 causando miles de muertos (la mayoría del popular barrio capitalino de Chorillos, que fue arrasado hasta sus cimientos) so pretexto de echarle el guante. Hace rato que Noriega cumplió su ilegal condena por lavar dinero del narco (lo que hizo muchas veces a pedido de la CIA, con quien era el enlace de la Guardia Nacional desde la época de Torrijos) pero no acaban de ponerlo en libertad, al parecer porque el Estado estima que aún no tiene suficiente garantías de que libre Noriega no exponga a la luz más vínculos de la CIA con el tráfico de drogas y la factura de sanguinarios actos terroristas.
Socios. Tras recibir a Al Kassar en la quinta de Olivos, el presidente Carlos Menem ordenó que se lo proveyera de un saco y le prestó una corbata para que le sacaran ahí mismo la foto de su pasaporte argentino. Años después, en la puerta de los tribunales federales lo definió como un hombre que gozaba de la protección total de la CIA. Menem le temía ostensiblemente, algo comprensible si se tiene en cuenta que había sido su cómplice en el envío de pertrechos a Croacia y Bosnia (los que no siempre habían llegado a destino) y que Al Kassar era y sigue siendo el principal sospechoso de haber instigado los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA.
Drogas & armas. A pesar de la proliferación de indicios de que la CIA como el Mossad estaban al tanto de la preparación de esos ataques –cometidos en el medio de una trama de “mexicaneadas” en el caudaloso flujo del trasiego de drogas y armas– estas pequeñeces (¿qué son menos de cien muertos?: cada semana hay más en Irak) fueron soslayadas.
La mayor ofensa. Fue dejada de lado sin que siquiera se la mentara hasta la mayor ofensa que pueda concebirse se le inflija al Tío Sam: intervenir en la producción y distribución de la mayor falsificación de dólares de la Historia. Billetes de 100 dólares impresos en Austria por encargo de los servicios secretos de Siria e Irán. Tan perfectos que obligaron a cambiar el diseño y a reemplazar decenas de millones de billetes de esa denominación. Así lo contó con muchos detalles quien acaso haya sido el mayor perseguidor de Al Kassar, el juez Baltasar Garzón, quien lo detuvo en 1992 acusándolo de infinitas tropelías y consiguió que lo acusaran por el secuestro del crucero italiano Achille Lauro. Brete del que Al Kassar zafó cual Houdini luego de una impresionante serie de rectificaciones, evaporaciones, amnesias repentinas y accidentes mortales de testigos de la acusación, y el secuestro de los hijos del principal de ellos (otro traficante sirio, confidente de la policía española, que lo mantenía escondido) por unos pistoleros enviados especialmente para esa faena desde Colombia.
Versión única. Tal fue el silencio que rodeó el sumario proceso judicial sustanciado en Estados Unidos “entre gallos y medianoche”, y tal a dependencia de una única versión, que el despacho de AP le atribuyó falsamente a Felipe Moreno la nacionalidad colombiana, y así salió publicado en todos los medios, siendo que Moreno –quien mediaba el trato de Al Kassar con los periodistas– es manifiestamente chileno.
Una digresión. No se sabe que las FARC hayan hecho operaciones militares lejos de las fronteras de Colombia, por lo que aquella acusación de la DEA (dar armas a sabiendas de que se utilizarían para matar usamericanos) supuso una admisión de la presencia en Colombia de más de mil “asesores” militares yanquis de un ejército regular hundido en el río de sangre de los “falsos positivos: el comportamiento generalizado entre sus cuadros es asesinar campesinos/as inermes y camuflar sus cadáveres de guerrilleros/as de las FARC. Ganan así recompensas y premios, y consiguen ascensos y otras canonjías. El inefable fiscal del Tribunal Penal Internacional (TPI), Luis Moreno Ocampo , no ve en esto un genocidio, ni en los crímenes de los paramilitares imbricados con el gobierno de Alvaro Uribe –su jefe político– que sean atrinbuibles al Estado, y por ende de lesa humanidad. Moreno Ocampo es argentino, pero está en La Haya gracias al apoyo de los Estados Unidos, país que se pasa por el forro las condenas de ese tribunal, tal como pasó en los años ’80 con la que recibió por minar los puertos de Nicaragua.
Legales. Al Kassar es un hombre perspicaz, pero los agentes de la DEA lo aplastaron sin demasiadas sutilezas cuando se estaba retirando por la puerta grande. Y es que hace rato que había comprendido que era mucho más lucrativo y tranquilo dedicarse a las drogas legales que a las ilegales. Y tras retirarse previsora y provisoriamente de la construcción, se había concentrado en una de las principales “bebidas energizantes”, que es como le dicen a esos cócteles de seudoefedrinas, cafeína, taurina y glucosa que aumentan la frecuencia cardíaca y lo ponen a uno pila pila a cambio de acelerarle el desgaste del organismo. Drogas estimulantes como la cocaína y el éxtasis, pero legales.
Virtual. Quizá Washington no logre quitarle esta empresa con sede en Viena, que está bajo la autoridad de la Unión Europea. En cualquier caso, parece increíble que el principal sospechoso de atentar contra el dólar e instigar los atentados de Lockerbie y Buenos Aires haya sido juzgado por una venta de armas a las FARC que no sólo no llegó a concretarse sino que en rigor jamás existió, que no fue más que virtual, ya que los supuestos guerrilleros eran en realidad agentes de la DEA.
Comienzos. Al Kassar se inició como traficante de autos de lujo robados y drogas cuando vivía con su padre embajador en la Europa comunista (en una época, exportaba de América hacia Europa auto de colección... rellenos) y como traficante de armas vendiéndole algunas pocas municiones a los Montoneros antes de hacerse rico en 1975, cuando estalló la guerra civil en el Líbano. Después, llegó a ser el socio europeo de los carteles colombianos. Siempre con la aquiescencia de la CIA y una larga lista de servicios secretos de Europa.
El derrumbe. Su apellido significa “El Castillo”, y en español se retraduce como “Alcázar”. La fortaleza de Toledo así llamada fue el símbolo de la resistencia de los golpistas liderados por Franco a l intento de la República por sofocar la sedición. Pero si aquel aguantó durante cien semanas el embate de los cañones republicanos, el sirio se derrumbó de manera silenciosa, asordinada, tan pronto Washington, le bajó el pulgar. Como un castillo sobre una alfombra mullida. Y todo porque la Nueva Roma no le perdonó que no rompiera relaciones con la familia de Sadam Hussein, el clan Al-Tikriti, tal como se le había ordenado.
Paradoja. No es de descartar que con el paso del tiempo Al Kassar termine cayendo tan simpático como el Michael Corleone que encarnó Al Pacino. Como ya le pasó a un amigo suyo, Alberto Samid, acusado altri tempi de ser el "enemigo públivco nº 1" y émulo vernáculo de Alphonse Al Capone, por sus presuntos actos de cuatrerismo y evasión de impuestos. Y es que Samid sale beneficiado del cotejo con cualquiera de los miembros de la “mesa de enlace” de las entidades campestre-destituyentes. Y es que, a diferencia de ellos, Samid (que rompió el bloqueo contra Bagdad durante la primera guerra de Irak, a comienzos de los ’90) se dedica , no a las exportaciones, sino al mercado interno.
Planetario.Vale recordar que mientras Al Capone constituyó un fenómeno que apenas si trascendió los lindes municipales de Chicago, Al Kassar encarnó a los traficantes de armas y drogas que participaron del Irangate, mercaderes globalizados que a fines de los ’80 y comienzos de los ’90 aparecían en la revista ¡Hola!. Mientras Al Capone fue cabotaje (apenas extendió sus actividades a Canadá) Al Kassar, fue internacional, como su antecesor, el saudí Adnan Kashogui.
Al Kassar y su socio hebreo-británico, el hoy octogenario Judah Eleazar Binstock, contribuyeron muchísimo a convertir a Marbella en la capital mundial de la mafia globalizada. Pero no parece que nadie vaya a agradecérselo. Y es que hay mucha gente olvidadiza.
Monzer Al Kassar
Monzer al-Kassar (nació en Yabroud, Siria en 1945), conocido como el "Príncipe de Marbella1 " es un traficante de armas internacional, acusado de ser terrorista. Reside en España desde 1984. Ha sido apresado varias veces por el gobierno español por cargos de ayuda a terroristas y por lavado de dinero, entre otras, pero ha sido absuelto de esos cargos.2
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Biografía
Es hijo de un partidario de Hafez al-Asad, el último Dictador de Siria y padre del actual Presidente, Bashar al Assad. Tal como él, nació en Yabrud, un pueblo ubicado al este de la cordillera del Antilíbano y a unos 30 kilómetros al oeste de Damasco. Su irrelevancia económica y demográfica no guardan relación con los efectos internacionales que llegaron a provocar algunos de sus hombres y mujeres. Pertenecían a la misma minoría religiosa, la alahuita, y al mismo partido, el Baas. Pero era sobre todo en las redes del narcotráfico sirio y libanés donde se asentaban las bases del poder económico y político de Mohamed Al Kassar. A partir de los primeros años setenta Mohamed Al Kassar y sus dos hijos mayores, Ghassan y Monzer, viajaron frecuentemente a Sudamérica. Vinculados desde muy jóvenes al narcotráfico, En 1972, cuando apenas tenía los 25 años, Monzer Al Kassar fue arrestado en Copenhague por tráfico de hachís. Un año más tarde un tribunal danés emitió un mandato de captura internacional en su contra por tráfico de estupefacientes.
En octubre de 1974 fue arrestado y condenado a 18 meses de cárcel por la justicia británica por un transporte de hachís interceptado en Alemania.
En 1977 la policía federal alemana (Bundes Kriminal Amt, BKA), recibió un informe de Scotland Yard donde se sindica a Monzer Al Kassar como cabecilla de una red de tráfico de heroína. En octubre de ese año fue condenado a dos años de prisión en Gran Bretaña. Su hermano mayor Ghassan Al Kassar fue condenado a ocho años de prisión en Francia por tráfico de heroína el 9 de febrero de 1979. Acusación del fiscal suizo Kasper-Ansermet a Monzer Al Kassar del 31 de julio de 1995, páginas 4 y 5 a los grupos extremistas palestinos y a la inteligencia siria, los dos jóvenes Al Kassar se pasearon por el mundo con documentación falsa o con pasaportes oficiales sirios usando otros nombres, su abogado es Manuel Cobo del Rosal.
En 1986, Abu Abbas, el jefe del FLP que había secuestrado la nave Achille Lauro, huyó de Italia a bordo de un avion Learjet matrícula OE GBR que pertenecia a Al-Kassar.3
En mediados de los 80, Al Kassar también estuvo involucrado en el escandalo Irán-Contra, como un intermediario para que los estadounidenses puedan vender armas a los Contras.4
Monser Al Kassar fue condenado por In absentia en París el 31 de marzo 1986 a ocho años de cárcel por crear una "organización criminal terrorista". Sin embargo, la justicia francesa "olvida" poner en marcha un orden de arresto contra él.
A principios de 1992, Al Kassar obtiene en un tiempo récord la nacionalidad Argentina, mientras que Menem está en el poder. A continuación, mantuvo una relación sentimental con Amira Yoma, hermana de la ex esposa de Menem, Zulema Fátima Yoma.5 Él presentó en la Argentina un pasaporte falso de Yemen del Sur, que ya había presentado en 1983 en Málaga, lo que le valió un arresto por el Interpol, Un juicio es entonces presentado contra él, pero recibe un rechazo en el año 2005, los delitos que se prescriben después de una reciente ley. Al Kassar había declarado que estaba naturalizado por la intervención personal de Menem.6
El 03 de junio de 1992, Al Kassar fue arrestado en el Aeropuerto de Barajas en Madrid, junto con el de Yamal Bathich de Chile, un socio de un hijo de Augusto Pinochet. Llegó a Viena desde el mismo Learjet. El magistrado Baltasar Garzón lo acusa de delito de falsificación, tráfico ilícito de vehículos, porte ilegal de armas y participar en los actos de terrorismo Internacional. Marco Antonio Pinochet luego niega cualquier relación con Yamal Bathich.
Es sospechado de colusión con Antonio Jorge y su brazo derecho Adolf Eichmann.7
En julio de 2001, los tribunales suizos confiscaron $ 3.3 millones del tráfico ilegal de armas a Croacia y Bosnia Herzegovina mientras estaban bajo bloqueo después de la guerra en la antigua Yugoslavia.8 Según el ex ministro de Economía de Argentina, Domingo Cavallo, Al Kassar fue el intermediario del tráfico de armas a Croacia en las que Menem, ex presidente de Argentina, fue acusado. Augusto Pinochet también ha sido acusado en un caso similar, con la participación coronel Gerardo Huber.
En 2006, la familia de Augusto Pinochet presentó una denuncia por acusación falsa en contra de Manuel Contreras, el ex jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia. Como parte de la investigación sobre el asesinato del coronel Gerardo Huber, Manuel Contreras acusa a Augusto Pinochet y Marco Antonio, su hijo, que ha establecido una red de fabricación cocaína negra (imposible de detectar por el olor),con envió a los EE.UU. y Europa, donde Monser al-Kassar fue el encargado de la venta procede de ser depositados en las cuentas bancarias de Augusto Pinochet en el extranjero.9 10
Véase también
http://es.wikipedia.org/wiki/Monzer_Al_Kassar
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