En estos días en que están tan de actualidad las grandes redes de blanqueo (Urdangarín-Trinxet-Belice, Vaticano-IOR-Mafia, ...) toca repasar las hemerotecas para fijar el retrato de un personaje clave en las más sonadas operaciones de corrupción patria: Carlos Llorca.
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El banquero del crimen
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Uno de los delincuentes más buscados por la policía española es un hombre menudo de 60 años cuyo rostro ha modificado la cirugía, una precaución lógica en quien ha vivido bajo cinco identidades. Se le conoce como Llorca. No es un hombre violento. Es un personaje de cuello blanco que hace trajes a medida para un público selecto: narcotraficantes, delincuentes internacionales, traficantes de armas, quizá el ex dictador Milosevic. Para la policía española, Llorca es un mago de las finanzas, un experto capaz de darle un aspecto honorable al dinero negro. El suyo era un trabajo limpio para gente sucia hasta que descubrió un buen día el mecanismo para convertir papelitos de colores (sellos) en algo parecido al papel moneda. Eso fue Fórum Filatélico: un banco en sus manos. Desde entonces, en su expediente hay víctimas (cerca de 400.000 pequeños ahorradores) y la mayor estafa conocida en España, estimada por la Fiscalía Anticorrupción en 2.800 millones de euros.
"Se consideraba que era técnicamente imposible blanquear dinero a través de la bolsa. Pero ahí estaba Dalt"
Dalt fue el valor estrella de la Bolsa de Valencia durante 1997. Fue una creación ficticia de Llorca.
Tenía sentido del humor: fundó una sociedad con la denominación garzon Investment, 'en honor' del juez Garzón
En Fórum Filatélico ideó el mecanismo con sociedades ficticias para conseguir que un sello triplicara su valor
Lleva 15 años operando en las alcantarillas del sistema financiero. La Fiscalía Anticorrupción le sitúa en algún lugar de Venezuela. Además, tiene suerte: el hombre cuyo testimonio podría hacerle más daño está muerto.
Un veterano inspector de policía todavía se pregunta quién es verdaderamente Llorca, para quién ha trabajado y qué secretos oculta como para ser tan escurridizo. Hay razones para creerle. ¿Quién es quien dice llamarse José Manuel Carlos Llorca Rodríguez, nacido en La Seu d'Urgell (Lleida) el 14 de octubre de 1949? Durante algunos años, este policía sintió que perseguía a un fantasma, a un personaje que viajaba por el mundo con tres pasaportes legales (dos británicos, a nombre de Carlos Rodríguez y Simon York, y uno español) y que actualmente reside en Venezuela (según la policía, con pasaporte venezolano a nombre de Charlie Rodríguez). Un personaje capaz de manejar los intereses de cientos de sociedades y poner en circulación a decenas de testaferros.
De ese hombre no se tuvo noticias hasta el año 1994 tras incautar la policía 91 kilos de cocaína en el puerto de Barcelona. El sospechoso principal era un conocido traficante local, Antonio Ruiz Villén, quien pasaba por ser un empresario con cierto éxito, razón por la cual los agentes de Barcelona solicitaron a sus colegas de la recién creada Brigada de Blanqueo de capitales en Madrid que hicieran un análisis más profundo de sus empresas.
Es en la investigación patrimonial cuando aparecen las primeras sorpresas. Todas las empresas (discotecas, compañías de importación de coches, locales comerciales, inmuebles y fincas, una importante en la localidad albaceteña de Tobarra) que manejaba Antonio Ruiz estaban a nombre de una compleja red de sociedades británicas, con sede en Londres, Panamá y la isla de Mann y cuentas en lugares tan lejanos como Delaware (Estados Unidos). En definitiva, un galimatías societario muy sofisticado para un narcotraficante de segunda fila.
Por los registros realizados se sospechó de la existencia de un asesor financiero que colaboraba con la organización de Antonio Ruiz. Así aparece el nombre de José Manuel Carlos Llorca Rodríguez, un presunto licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, que trabajaba en Londres y era propietario de una empresa de asesoría denominada European Accountancy and Legal Services.
¿Quién era Llorca? Los detalles sobre su actividad en Londres eran muy endebles: dirigió una academia de idiomas, mantuvo alguna relación con la Cámara de Comercio española y tenía un despacho en el 1 de Hinde Street, una calle céntrica. Así que la Brigada de Blanqueo solicitó más información al enlace policial en Londres.
La información recibida fue escasa. No se sabía gran cosa de un tal Llorca en la Cámara de Comercio. Parece ser que había aspirado al cargo de tesorero, avalado por un documento con varias firmas de empresarios que apoyaban su candidatura, pero resulta que algunos de tales empresarios eran falsos. No residía en Hinde Street, ni allí había despacho a su nombre, pero lo más curioso es que disponía de dos pasaportes británicos diferentes, aunque ambos con la misma fecha de nacimiento, el 14 de octubre de 1949, fecha coincidente con su pasaporte español. Y utilizaba otros nombres para esos dos pasaportes (Carlos Rodríguez y Simon York). Las autoridades policiales británicas nunca explicaron el motivo de esta duplicidad, según manifiesta uno de los agentes que trabajó en el caso.
A Llorca se le ubicaba en Londres en diferentes direcciones. "Todas las peticiones de vigilancia que solicitamos a los ingleses fracasaron", recuerda el agente. Un inspector aprovechó un viaje a Londres para acercarse por el 1 de Hinde Street: no se tenía noticias de alguien apellidado Llorca. Otros presuntos domicilios suyos en la isla de Mann eran direcciones falsas. Estaba casado y tenía dos hijos; su familia residía en la localidad malagueña de Coín. Y allí, durante un registro, los agentes hallaron un curioso documento en el ordenador que utilizaba su hija, entre apuntes de latín y griego. Tenía un nombre: wp2mierda.
En ese archivo, la policía encontró un documento que explicaba detalladamente cómo blanquear dinero a través de una empresa cotizada en Bolsa. Era el guión de una operación perfecta. "No nos lo podíamos creer, hasta que pudimos comprobar tiempo después que lo escrito era cierto. Hasta ese momento se había considerado que era técnicamente imposible blanquear dinero a través de la Bolsa. Pero ahí estaba Dalt".
Dalt era la pieza maestra. El instrumento. La evidencia. Era una sociedad durmiente, una de los cientos de empresas que Llorca constituía a lo largo del tiempo. Domiciliada en Madrid, permaneció inactiva durante años. Hasta que Llorca dio la orden: diseñó su venta ficticia a unos accionistas italianos. Y fijó un precio también ficticio: 500 millones de pesetas. Poco después elaboró una ampliación de capital hasta alcanzar los 7.000 millones de pesetas manejando las identidades de una serie de accionistas, ninguno de los cuales sobrepasaba el 5% del capital. Y presentó su expediente para cotizar en la Bolsa de Valencia, que fue aceptado por la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores). En poco tiempo, Dalt se convirtió en el valor estrella de la Bolsa de Valencia, hasta alcanzar un valor que superaba los 40.000 millones de pesetas. Nadie sospechó lo que estaba detrás.
La policía, con el guión en sus manos, creyó llegada la oportunidad de cazar a ese enigmático Llorca con las manos en la masa. Siguió la pista de Dalt, cuyos pasos confirmaban una por una las indicaciones del archivo incautado en el registro. "El mecanismo era brillante. Llorca daba por escrito las instrucciones de compras y ventas de acciones de Dalt, con sus precios correspondientes, a una sociedad intermediaria en Bolsa. Las órdenes eran enviadas a través de una empresa de mensajería. El bróker las recibía y ejecutaba. De forma ficticia, iba consiguiendo que el valor de la acción fuera subiendo. Ningún particular llegó a tener en sus manos una sola acción de Dalt", explica uno de los inspectores, "Llorca lo manejaba todo, razón por la cual Dalt no dejó víctimas. Por eso era perfecto".
La policía abrió unas diligencias que envió a la Audiencia Nacional. Informó asimismo a la CNMV. "Pero nadie movió un dedo, como si no se lo creyeran", recuerda el inspector.
No se inició un proceso. La CNMV se limitó a certificar tiempo después la suspensión de la cotización de Dalt. Ni siquiera una nota de prensa. Un portavoz de la CNMV rehúsa dar información sobre ese asunto bajo esta excusa: "No informamos sobre estas cuestiones". Un inspector todavía se pregunta "cómo puede ser que a nadie le llamara la atención que el valor estrella de la Bolsa de Valencia desapareciera sin dejar rastro".
Llorca tenía una segunda empresa preparada para otra aventura bursátil: Ciamsa. A la vista de lo sucedido con Dalt, Ciamsa nunca abandonó la situación de durmiente.
Llorca se les había escapado. No sería la primera vez.
Contra este personaje, la policía solo tenía su imputación en el caso del asesoramiento al narcotraficante de Barcelona. El proceso fue por buen camino. Se celebró el juicio y algunos agentes pudieron conocerle en persona. Llorca se expresaba con educación, pero en sus palabras siempre había un tono de superioridad. Fue condenado por la Audiencia Nacional a ocho años de cárcel por un delito de blanqueo de capitales relacionado con el narcotráfico. Llorca recurrió la sentencia. Años después, en 2007, el Tribunal Supremo le declaró inocente por un defecto de forma. Para entonces hacía años que no pisaba territorio español.
Llorca no descansó desde el episodio de Dalt. Residió algún tiempo en la Costa del Sol, donde financió una revista dedicada a temas alternativos relacionados con la salud. Se declaraba vegetariano y amante de los animales. Hizo amistades y encontró nuevos clientes, gente con dinero sucio que necesitaba pasar por la lavadora. Y no había mejor sitio que la Costa del Sol. No hay ninguna precisión sobre el momento en el que Llorca conoció a Jesús Fernández de Prada, un ex religioso agustino que un buen día decidió dedicarse al negocio de los sellos. Creó una sociedad, Fórum Filatélico. Luego conoció a Llorca. Y Llorca convirtió Fórum Filatélico en la oportunidad que estaba buscando. Era mejor que Dalt. Era como tener un banco a su disposición.
En los años 2000, Llorca funcionaba como el auténtico cerebro de Fórum Filatélico. Así lo explica el sumario del caso. No necesitaba un despacho (nunca lo tuvo). Poca gente le conocía. Lo suyo era dar órdenes por escrito, diseñar operaciones. Empleados de Fórum interrogados por el juez han reconocido el poder de Llorca, pero no había forma de documentarlo. En una carpeta obtenida en un registro apareció algún documento con órdenes suyas por escrito. Siempre estaba de viaje. Alguna vez dejaba algún número de teléfono: un hotel en El Cairo, por ejemplo.
Fórum Filatélico era el paraguas que Llorca necesitaba para hacer negocios. Creó Fórum África, Fórum Liberia Corporation, hizo operaciones de importación de madera entre Alemania, Portugal, España, Andorra, Estados Unidos, Panamá, Liberia y Costa de Marfil que ocultaban la financiación del tráfico de armas. "Todas las operaciones de comercio exterior registradas por Fórum África durante 2001 son operaciones triangulares", señala un informe de Sepblac del año 2004, el organismo antiblanqueo del Banco de España, informe que añade lo siguiente: "El sector y las circunstancias en las que operaba Fórum África, comercio de madera con países africanos en los que abundan los grupos rebeldes y los conflictos regionales, es idóneo para el blanqueo de capitales, en tanto que sus actividades son de muy difícil o imposible comprobación".
A través de Fórum Filatélico creó sociedades como Grupo Unido de Proyectos y Operaciones, SA, dedicada al sector inmobiliario. Suelo, cemento y Marbella, el cóctel perfecto. Crea sociedades como Marbesquare, SL, y Marbepurple, SL, que le permiten hacer un proceso ficticio de compras y ventas de fincas para obtener un beneficio que recaiga en la misma persona (caso Ballena Blanca) y beneficiar a dos de sus clientes, el narcotraficante italiano Luigi Protani y el defraudador finlandés Aki Kujala.
Llorca no paraba de diseñar y dar instrucciones por escrito. "Le ayudamos a hacer dos o tres operaciones con las que ganará lo que le falta (y un par de euros más, no se preocupe)", ordena en uno de los escasos documentos encontrados por la policía.
¿Y los sellos? Llorca creó el mecanismo a partir del cual cientos de agentes comerciales captaban los ahorros de miles de modestos ciudadanos a cambio de un interés fijo (por encima del que podía ofrecer cualquier banco tradicional) generado por el valor que iban adquiriendo las colecciones filatélicas compradas por Fórum Filatélico. Esos sellos, en realidad, eran "papelitos de colores", término que empleó Charles Dupplin, experto de la Royal Philatelic Society de Londres cuando fue interrogado como testigo.
El valor que iban adquiriendo los sellos era ficticio porque Llorca se encargó de crear sociedades filatélicas, una tras otra, domiciliadas en diversos países, con sus administradores extraídos de su nómina de testaferros, que compraban y vendían los mismos sellos para hacer crecer su valor. Era, en el fondo, la misma técnica empleada en Dalt. Las órdenes de compra y venta para que el circuito se mantuviera activo las daba Llorca. Y las sociedades estaban todas bajo su control. Así es como un mismo sello pasaba de valer cinco a valer 15.
Pero la diferencia entre Dalt y Fórum Filatélico era que detrás de esta última había cerca de 400.000 ahorradores.
El número de sociedades relacionadas con Llorca se pierde en el infinito, y el de supuestos testaferros, también. Tenía su particular sentido del humor: fundó una sociedad con la denominación Garzon Investment, en honor del juez Garzón. Utilizaba como administrador a un nombre conocido, Mathew Charles Stockes, un testaferro con 551 sociedades a su nombre. Otro personaje vinculado a Llorca es el contable británico Phillip Mark Croshaw, con antecedentes penales por fraude y estafa, quien reside aparentemente en Chipre desde 2004 y es sospechoso de lavar capitales para el ex dictador serbio Slobodan Milosevic.
Hacia la primavera de 2008 llegó a la policía la información del lugar exacto donde Llorca residía en Venezuela junto a una joven amante. Disfrutaba de una lujosa residencia en Isla Margarita.
"Fuimos a cazarlo. Sabíamos con precisión dónde vivía", recuerda el responsable de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la policía. Una delegación especial viajó a Venezuela, con dos comisiones rogatorias, una emitida por el juzgado número 5 de Marbella y otra del juez Garzón. Viajaban en la expedición un juez (Óscar Pérez), un fiscal (López Caballero), un comisario (Oliveras) y dos agentes más. Llevaban en su poder una orden internacional de busca y captura de Interpol. Las primeras gestiones las realizó el embajador español en Venezuela. "Nos asignaron a una fiscal jefe, pero tardamos dos días en ser operativos. Nos pidió más y más informes. Con suerte, llevábamos ordenadores portátiles en los que el juez y el fiscal elaboraban la documentación solicitada, que entraba directamente por valija diplomática". El viaje a Isla Margarita fue problemático: "Tuvimos que pagar todo, incluso nos pedían que pagáramos el alquiler de los coches de los acompañantes. Pretendieron incluso que costeáramos el alquiler de un avión para ellos".
Llegaron a la finca donde residía Llorca, pero no estaba allí. Aclararon entonces que estaba detenido por la policía venezolana en una comisaría, pero se había escapado. "Sin rubor, dejaron entender que Llorca había pagado por ser liberado", recuerda uno de los miembros de aquella delegación. A pesar de las quejas diplomáticas, la delegación regresó con las manos vacías.
Así que Llorca ha vuelto a ser un fantasma. ¿Quién y por qué le protegen en Venezuela? Un investigador llegó a solicitar del CNI una respuesta acerca de si Llorca había trabajado para algún servicio secreto. Fue negativa. El fundador de Fórum Filatélico, Jesús Fernández de Prada, fue quien mejor conoció a Llorca. Su testimonio habría sido importante. Pero murió de una rápida enfermedad.
http://elpais.com/diario/2010/09/19/domingo/1284868355_850215.html
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| CORRUPCIÓN / RETRATO DEL GRAN BLANQUEADOR | |
| ESTE HOMBRE ES ÉL SOLO PARAÍSO FISCAL | |
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SE LLAMA Carlos. O José Manuel. O Simon. Llorca. O Yorca. Según le interese. Aparece en los tres grandes escándalos financieros españoles recientes. En la semana en la que se han conocido numerosas corrupciones con evasión de dinero, les presentamos al número 1 |
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| ANIBAL MALVAR | |
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Ocho países europeos buscan a un español sin rostro. Y con tantos nombres -están documentados al menos cinco- que, si lo sientan en el banquillo a él solo, habría que pasarle lista, como en clase. José Manuel Carlos Llorca Rodríguez, catalán de 57 años cumplidos hace apenas una semana, es también Juan Carlos Llorca. Y Carlos Yorca. Y Simón York. Está en busca y captura como cerebro contable de tres de los escándalos financieros más espectaculares de este último rato. Su nombre aparece en los sumarios de la operación Malaya contra la corrupción urbanística en Marbella; de la operación Ballena Blanca que desmanteló una red de blanqueadores de dinero sucio; y en la supuesta estafa de Forum Filatélico, con 350.000 afectados que podrían perder sus ahorros. Todo a través de empresas como Pharus Ibérica S.L. «Pharus colabora activamente en la defensa de nuestro planeta y de todos los seres vivos que la habitan: personas, animales y plantas, ya que, de acuerdo con sus estatutos, Pharus dona parte de sus beneficios de la siguiente forma: un 10% para proyectos del Tercer Mundo, un 10% para ONGs y otro 30% para el sostenimiento de los estudios, investigaciones y obras sociales de la fundación Pharus». Llorca es el autor intelectual, y quizá incluso material, de estas bienintencionadas líneas que sirven de ideario a la revista Pharus. Nada que ver con lo que se espera del mayor blanqueador de dinero procedente de las mafias italianas, del tráfico de drogas africano y suramericano, y del tráfico de armas entre Liberia y Sierra Leona. Vale. Parte de los beneficios de la ecoidealista publicación los desviaba a causas humanitarias. Sus colaboradores más cercanos en la parte legal de sus negocios comprenden ahora una frase que él solía repetir: «Esta revista a mí me sirve para lavar mi conciencia». Aunque también con ella lavaba dinero muy guarro. Llorca es algo feo, algo calvo, algo bajo y algo achatado de espalda, como un planeta. Y silencioso como un planeta en rotación: no hay nadie que capte el rumor de sus amaneceres financieros y sus anocheceres judiciales -como ahora, en busca y captura- en una carrera delictiva que ya se extiende durante dos décadas. En todo este tiempo, nadie ha podido hacerse con una foto suya que guíe los ojeos de las policías española, británica, alemana, suiza, francesa, holandesa, belga y luxemburguesa, todas deseosas de ser su pareja de baile. Sus amigos tampoco tienen. Sus enemigos ya quisieran. En su casa la Policía tampoco encontró ninguna. Sólo cuentan con el viejo fotomatón de un pasaporte expedido hace 30 años. La Sección de Delincuencia Económica y Blanqueo de Capitales de la Policía asegura que este hombre, catalán de origen, se constituye «de hecho en una red de sociedades off-shore equivalente a un paraíso fiscal». Llorca es en sí mismo un pequeño país virtual. José Manuel Juan Carlos Llorca Yorka Rodríguez Simon es un paraíso fiscal, como Gibraltar, pero más difícil de encontrar en los mapas. Tiene un carné de identidad con el número 38.040.355 y documento de ciudadanía británica 014461669, pero su pasaporte actualizado no existe a pesar de que viaja -y viajó cuando era un hombre-estado aún sin antecedentes- hasta todos los confines del mundo. Su carné de conducir caducó en 1988 y se le identifica con una fotografía de 10 años antes, cuando tenía 29 años. Por entonces su dirección era en la localidad madrileña de Aravaca, calle San Anacleto número dos. En las bases de datos de la Guardia Civil no aparece más que su nombre y un par de viejas evidencias. Con su carné caducado hace casi dos décadas conducía, hasta su evasión, un BMW X5 cuyo valor, dependiendo del modelo, oscila entre los 70.000 y los 100.000 euros. ¿Su secreto? La discreción. Apenas nadie lo conoce. Jamás se deja fotografiar. Sus colaboradores inmediatos en cada etapa de su ascenso hasta las cimas de la corrupción se cuentan con los dedos de la mano. Comisiones millonarias por recalificaciones, como las que ahora salpican la crónica nacional desde Marbella a Ciempozuelos y a Tres Cantos, nunca eran negociadas por él directamente viva voce. La mayoría de las personas con las que hizo tratos en la Costa del Sol apenas le conocían. Llorca nació en la Seo d Urgell (Lleida) el 14 de octubre de 1949. De familia humilde. Y su rastro se pierde hacia Londres, un emigrante más sin estudios. Hasta que en 1987 es detenido por la Brigada de Delitos Monetarios de la Policía acusado de crear sociedades off-shore en la Isla de Mann para facilitar a residentes extranjeros en España la evasión de capitales. CONEXIÓN GIBRALTAREÑA
Las sociedades off-shore son aquellas que se constituyen en un país pero que sólo pueden operar fuera de él. Las ventajas son múltiples: no pagan impuestos, anonimato del nombre de los accionistas, bajos costos de constitución y mantenimiento, capital social expresado en cualquier moneda, ausencia de control por parte de autoridades monetarias y domicilio social constituido en cualquier lugar del mundo. La red de Llorca opera a través de ellas. Y en muchas ocasiones desde Gibraltar, adonde viaja continuamente. El promedio anual de creación de sociedades en Gibraltar alcanza la cifra de 3.000 y la vida media de cada una es de cinco años. Su única finalidad consiste en ocultar a los auténticos titulares y están siendo utilizadas de forma generalizada en la Costa del Sol, la cuna de la fortuna de Llorca, para adquirir propiedades. Dinero de procedencia incierta que se pierde en el laberinto. Llorca se compraba a sí mismo, a través de sociedades off-shore, propiedades con dinero negro ajeno y revendía perdiendo dinero. Luego el capital se extraviaba en decenas de operaciones bancarias y adquisiciones. Al final, volvía a recomprarse barato, y vendía a precio de mercado real. La plusvalía se repartía entre beneficios de Llorca y comisiones. Y al dueño del dinero negro se le devolvía blanco parte de los suyo. El entorchado de bancos y empresas era tan tupido y enrevesado que en ocasiones se permitía el lujo de no pagarse a sí mismo. Se limitaba a fragmentar el capital en cuentas menores de bancos extranjeros donde las empresas de sus testaferros operaban con asidudad. Cantidades que por separado no llamaban la atención a los investigadores. En 1995 la misma brigada policial investiga a Llorca por blanqueo de dinero de una red mafiosa italiana -poseedora de dos bancos privados en las islas caribeñas de San Vicente y Granadina- a la que se le interceptan 110 kilos de cocaína. Llorca se instala definitivamente en España a mediados de los años 90 ya como multimillonario, casado y con dos hijos adolescentes y bilingües -se educaron en parte en Londres-, y se asienta en Marbella. Para colaborar «activamente en la defensa de nuestro planeta y de todos los seres vivos que la habitan» con una editora, Pharus, que sirve de tapadera a sus negocios de blanqueo de narcocapitales. La página cuatro del informe policial datado el 11 de noviembre de 2005 asegura que fue presidente de la Cámara de Comercio de España en Gran Bretaña. Aserto que la entidad londinense desmiente a CRONICA después de consultar archivos. No influye para nada en su sonado desembarco -erige un polígono industrial y una mansión en Coín- el hecho de que ya se encuentre en busca y captura por blanqueo de capital procedente del tráfico de drogas. Quizá porque nada que no sea legal está a su nombre. Pero ya entonces, el juez Baltasar Garzón ordena una intervención en su chalé que acaba con su mujer -María de los Angeles, dulce y hippie como una ibicenca de los años 70- en comisaría durante una noche. Él está de viaje. «Eso nunca se lo perdonaré a Garzón», solía decir cuando recordaba esa mancha ante sus amigos y empleados legales. A los que tenía convencidos de que un socio poco escrupuloso había sido el causante del desapaño con el super-juez. LEJOS DE LA JET
Llorca llega a la Costa del Sol autopostulándose como licenciado en Derecho y con experiencia en asesoría financiera. Aunque no se lo dice a demasiada gente y muchos de sus colaboradores no le creen. Nunca se mezcla con la alta sociedad marbellí, donde más bien se forja muy premeditadamente una imagen de arisco y paleto que le viene muy bien para pasar desapercibido. Para flirtear con la jet tiene subalternos más dotados que él en cuanto encanto físico y a savoir faire social. Que, además, gustan del alterne y el negocieo y asumen la titularidad de las empresas de su entramado con gusto. Pasan por arte de Llorca de mafiosos de medio pelo a potentados a los que se reverencia en los lugares más in de la costa más in. Aki Johhannes Kujala es el más visible de ellos. Nació en Helsinki (Finlandia) el 21 de septiembre de 1964. Es un hombre atractivo y muy inteligente que no necesita reservar mesa para dos en ninguno de los restaurantes que salpican la costa de Málaga a Estepona. Fuentes de la Guardia Civil sitúan su residencia en la urbanización La Zagaleta, entre San Pedro de Alcántara y Ronda, uno de los parajes «más exclusivos», como horterizan las promociones urbanísticas, de la provincia de oro. Uno de los guardas de seguridad de la finca desmiente al periodista la información de la Benemérita: «Viene mucho, porque aquí tiene muchos amigos. Pero el señor Kujala no tiene casa aquí». Desde que salió de la cárcel en noviembre de 2005 después de pagar 150.000 euros de fianza, tras varios meses cumpliendo preventiva incondicional por sus negocios con Llorca vinculados a la macrooperación contra el blanqueo Ballena Blanca, Kujala no se deja ver tanto como antes. El otro hombre social de Llorca se llama Luigi Protani. Nacido el 27 de septiembre de 1954 en Genzano de Roma, es detenido en 2001 por orden de la Interpol bajo acusación de traficar con 200 kilos de cocaína entre Venezuela e Italia. Fue extraditado a su país y cumple condena en la cárcel de Roma hasta 2012. Un hombre peligroso. Con antecedentes violentos de lo menos fashion antes de montarse en la carroza/calabaza de Llorca, Yorca, York. Mientras sus lugartenientes iban cayendo y Llorca los sustituía, él continuaba con su vida anacoreta entre el polígono de Coín, donde se asienta la sede social de varias de sus empresas, y su chalet. Aparentemente, Llorca era un empresario enteramente dedicado al negocio de la edición, aunque con muchos otros intereses delegados. EL RICO ALTERNATIVO
Creó Pharus en 1998. De contenido ecologista y alternativo. Y origen de una fundación que aglutinó a centenares de empresas de toda España -el catálogo incluye desde gigantes como El Corte Inglés, que puso a la venta su Gran guía del consumo responsable, hasta modestos talleres de neumáticos- cuya filosofía excluía todos aquellos productos derivados de la experimentación con animales o con cualquier compuesto antiecológico. Aunque detrás de tan altruistas intenciones se enmarañaba una red de empresas -muchas de ellas dedicadas a la construcción- con la que se blanqueaba capital de procedencia mafiosa. Mientras ayudaba al Tercer Mundo con donaciones, blanqueaba el dinero de los traficantes de armas que alimentan los conflictos bélicos en el Golfo de Guinea. Estos capitales los movía a través de la filial Fórum Africa, vinculada a Fórum Filatélico -como más tarde estaría todo el entramado de empresas Pharus- y dedicada oficialmente a exportar e importar madera. Llorca es un vegetariano fundamentalista. En cierta ocasión reprendió jocosamente a uno de sus empleados por llevar un bistec empanado para el almuerzo: «En mi oficina no se comen animales muertos». Llegó incluso a contratar una cocinera que preparaba exclusivamente comida vegetariana para sus trabajadores en Coín. Entre la sociedad fashion marbellí, los comentarios de Llorca recomendando restaurantes baratos a sus riquísimos vecinos las escasas veces en que se dejaba ver en sociedad -nunca en actos públicos, jamás a tiro de las cámaras- eran considerados como un refrendo más de su vulgaridad. Pero eso le importaba poco. Algunos de sus colaboradores más cercanos llegaron a conocer su casa. «No era una mansión... Bueno, sí es una mansión, una casa grande, una finca enorme, pero todo muy sencillo. Decorada sin ostentación, aunque tampoco se puede decir que con muy buen gusto. Y allí tenía gallinas, patos, perros... Y los cuidaba él mismo. José Manuel... bueno, en nuestra revista era José Manuel; en la otra, en Absolute, era Carlos... José Manuel es un hippie. Y su ex compañera también lo era. Y sus dos hijos, un chico y una chica que ahora tendrán veintipocos, admiraban las posturas del padre. Era la familia feliz». -¿Y los que trabajabais tan cerca de él no percibíais nada raro? -Hombre, a veces nos preguntábamos de dónde podían salir tantos medios para una revista así, tan alternativa... Pero José Manuel era un millonario y la revista era su juguete, ¿entiendes? -¿No viajaba? -Sí, sí... Todo el tiempo. Y claro, una no es tonta, y piensas... de aquel país a éste, y de éste a aquel otro... Y relacionas. Países como Colombia, Venezuela, Italia, Suiza, Gibraltar, el continente africano, Andorra... Simon York -cuando viajaba su identidad era la de Simon York- hacía personalmente muchos de los contactos con los capos de las mafias de la droga de todo el mundo, según las investigaciones de la Udyco. Después, de regreso a España, volvía a ser José Manuel Llorca o Carlos Yorca y ensortijaba el dinero negro en un laberinto de empresas y bancos -en una sola operación la Udyco constata el trasiego de 5.550.000 euros por 12 cuentas bancarias y 11 empresas diferentes- prácticamente inescrutable para los investigadores. El Juzgado número 5 marbellí ha podido rastrear movimientos de capital superiores a los 13 millones de euros procedentes de Forum Filatélico orquestados por Llorca a través de testaferros. Y es notorio para los investigadores que sólo se trata del pezón del iceberg. Con la llegada de Forum Filatélico, acusado el pasado verano de estafar a los más de 350.000 clientes captados en sus más de 30 años de existencia, comienza a redactarse el epitafio del entramado societario de Llorca en Marbella. Francisco Briones, presidente de la filatélica, empieza a aparecer por las oficinas de Coín. Llorca editaba ya la revista de Forum. Y una de las empresas de Llorca es participada al 100% por aquélla. La aparición en Pharus de Lucía Valcarce Ruiz, a quien la policía ya vinculaba con Llorca en la etapa londinense, y su ascenso como apoderada y presidenta de varias sociedades, coincide también con el final de la relación de Llorca con María de los Angeles, que trabajaba como supervisora de la calidad de los productos ecológicos. Él se compra un apartamento en Puerto Banús y empieza a descuidar su antigua discreción. Se deja ver con mujeres, se convierte en un play boy marbellí al más rancio estilo. Aunque continúa sin asistir a eventos donde una cámara pueda atentar contra su parapeto de hombre sin rostro. Ha tenido que sustituir a sus colaboradores íntimos tras el ingreso de los sucesivos en prisión. Y acaba cerrando Pharus para entrar en el mundo de las publicaciones de lujo. Adquiere Absolute Marbella, gratuito dedicado a promoción de mercancías high standing: joyas, perfumes, ropa... Después abrirá, también bajo el sello Absolute, ediciones en Málaga, en Madrid y en Nueva York, donde la mancheta se viste con algunas de las firmas de fotógrafos más importantes del mundo y con los fichajes del editor Ernest Renzulli -un histórico de Robb Report- y del director Andrew Essex -procedente de otra publicación estrella del género llamada Details. COSAS MUY RARAS
«En la sede de Absolute en Marbella pasaban cosas muy raras. Allí él no iba mucho, pero sí su gente. A veces con matelas, se encerraban toda la noche dos chicos marroquís allí con la puerta cerrada. Con lo que pasó después, los que trabajábamos en Absolute en esa época sospechamos hasta que se dedicaban a contar dinero. Toda la noche contando dinero. Era todo muy extraño», relata una de las trabajadoras de la revista. El trato con los trabajadores también se pudre. Ya no es el ambiente cordial que se respiraba en la idealista Pharus. «Aunque en Pharus, al final, la mano de hierro de Lucía Valcarce ya se notaba. Llegaba a cronometrar el tiempo que tardábamos en ir al baño. Y los fumadores tuvieron que prolongar su jornada media hora». Los cambios en la dirección de Absolute se suceden. La calidad de fotógrafos y redactores va mermando. Como si esta vez a Llorca sólo le interesara la revista como una simple tapadera. Como si el idealista hubiera sido consumido por el mister Hyde que manejaba los hilos de la cara oculta del dinero. ¿A dónde se puede ir a ocultar un tío así? El guardia civil mira al periodista como buscando el lugar donde se ha dado el golpe en la cabeza. -Coño, Aníbal... ¿Él? En cualquier parte. Y encuéntralo. |
http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2006/573/1161468003.html
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La policía grabó al Alcalde con Bono
La policía grabó al socialista José Bono con Antonio Barrientos, alcalde de Estepona, mientras seguía a éste, sospechoso de corrupción.

El alcalde de Estepona, Antonio Barrientos, fue sometido a una estrecha vigilancia policial. Con el teléfono pinchado durante meses, varios agentes se encargaron de monitorizar todos sus movimientos. Era sospechoso de cobrar comisiones a varios constructores a cambio de recalificaciones ventajosas. Y de desviar después el dinero a Gibraltar por medio de una red de sociedades diseñada por elfinanciero fugado Carlos Llorca.
La pasada semana, la labor policial dio sus primeros frutos. El máximo responsable del Ayuntamiento de Estepona, miembro del Partido Socialista, fue detenido en el transcurso de la operación Astapa junto a otros 24 políticos y empresarios, acusados de integrar o financiar una red de corrupción urbanística.
Hace meses, dos agentes especializados en mafia y crimen organizado siguieron al alcalde, como de costumbre. Era la hora de comer y el objetivo puso su coche rumbo a Almería. Los agentes lo siguieron a una distancia discreta. Hasta que el regidor socialista se detuvo en un conocido restaurante de Estepona. Al poco tiempo, otro vehículo aparcó en la zona.
Llevaba lunas tintadas. Ambos agentes identificaron sin lugar a duda al comensal que esperaba el alcalde. Era un alto cargo del Partido Socialista: el ex ministro José Bono y a día de hoy la tercera autoridad del Estado como presidente del Congreso de los Diputados. “En ese momento, el alcalde ya tenía el traje hecho”, apuntan fuentes policiales de la Costa del Sol en alusión a la operación Astapa.
Barrientos era objeto de una severa investigación policial desde 2006 por parte de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la policía. Las sospechas sobre el alcalde socialista y sus colaboradores crecieron de forma exponencial cuando el arquitecto municipal Arturo Cebrián se vio salpicado por las escuchas policiales de la operación Hidalgo en 2007. Eso, sumado a la declaración de dos testigos protegidos captados por los servicios de inteligencia de la policía, sirvió de mástil para soportar la apertura de una instrucción judicial contra el alcalde de Estepona y su entorno.
Según fuentes relacionadas con el presidente del Congreso, José Bono conoce a Barrientos desde junio de 2003 únicamente “como consecuencia de sus cargos como presidente de Castilla-La Mancha y como ministro de Defensa”. En su primer encuentro, hace ahora cinco años, Barrientos invitó a Bono a cenar. Sin embargo, el entonces presidente autonómico tuvo que rechazar la invitación ante la noticia de un grave accidente ferroviario en Chinchilla. En 2004, el responsable socialista participó como ponente en unos cursos de verano sobre periodismo celebrados en el Palacio de Congresos de la ciudad. Según las mismas fuentes, Bono ha visitado Estepona tres veces en el último año. El presidente de la Cámara Baja pasó junto a su familia unos días de asueto durante la Semana Santa de 2007. Un mes después, Bono participó en un acto de campaña en las elecciones municipales: el 18 de mayo de 2007, el ex ministro de Defensa acudió a mostrar su apoyo a las candidaturas socialista de Estepona y Rota. Según confirman fuentes del entorno de Bono, el presidente del Congreso visitó por última vez la localidad malagueña entre los días 7 y 10 de junio del pasado año. En aquel viaje, Bono pasó unos días de descanso en una vivienda de su propiedad, adquirida hace cinco años. Y quedó a comer con el alcalde de Estepona en un chiringuito de playa. Allí, ambos degustaron sardinas en espeto.
Tras una llamada telefónica, los agentes que vigilaban a Barrientos siguieron de forma estricta el protocolo de actuación. Tomaron nota de la fecha y la hora, marcaron el lugar e identificaron a los asistentes. Ésa fue la tarea más sencilla. Ante ellos estaba un conocido político. Al otro lado de la mesa, comía la persona que venían siguiendo durante meses. Después, tomaron varias imágenes e intentaron fijar el contenido de la conversación. Al poco tiempo, las pruebas del seguimiento quedaron fuera del sumario del caso. Los responsables policiales consideraron que la reunión entre el presidente del Congreso y el alcalde detenido carecían de interés para la investigación. Según las mismas fuentes, todas las imágenes del encuentro quedaron también fuera del sumario.
Los primeros indicios
Durante meses, la policía vigiló con celo las filtraciones. Pesaba todavía la experiencia negativa de la operación Malaya, en la que Juan Antonio Roca contaba según el sumario con fuentes dentro de la estructura policial. Además, cualquier chivatazo sería perjudicial para desarticular la trama. Y también para el PSOE. Comenzaban a aflorar los primeros indicios de financiación ilegal en Estepona. Y quedaban menos de tres meses para las elecciones generales. Incluso la fiscalía fue sensible a esta situación. Según ha podido confirmar esta revista, la autorización judicial para intervenir los teléfonos de los investigados –acusados de prevaricación, cohecho y blanqueo de dinero, entre otros delitos– quedó revocada en febrero de este año, un mes antes de los comicios que sirvieron para renovar el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Según fuentes desplazadas a la Costa del Sol, la medida despertó cierto malestar en el dispositivo policial, que vio el cese de las escuchas como una injerencia con tintes políticos en su investigación, en marcha desde hace casi dos años y en la que han participado unos cien agentes.
A principios de abril, los responsables de la policía solicitaron de nuevo al juez el permiso necesario para reactivar los pinchazos telefónicos del alcalde de Estepona y su entorno. La tesis policial apunta a que Barrientos y algunos de sus colaboradores crearon una contabilidad B en el Ayuntamiento. Con ella,financiaron parte de las actividades de sus partidos políticos y sufragaron gastos municipales, además de sustraer una parte de los dividendos para su beneficio personal. Los agentes encargados del caso creen que Barrientos acudió a un viejo conocido y perseguido de los policías especializados en la lucha contra el blanqueo de dinero en la Costa del Sol para ocultar el dinero: el financiero fugado Carlos Llorca. Según las tesis preliminares, Llorca participó en la creación de una red de sociedades destinada a camuflar el dinero de las comisiones en Gibraltar. Con el alias de Simos York, Llorca aparece relacionado con los principales casos de corrupción destapados en los últimos años. Su nombre figura entre los supuestos responsables de la trama de Fórum Filatélico, aparece tras varias de las operaciones económicas de Ballena Blanca, desarrollada en Marbella en 2005, y fue uno de los benefactores de Juan Antonio Roca, según el sumario de la operación Malaya.
La vigilancia sobre los movimientos del alcalde de Estepona se incrementó en los últimos compases de la investigación. Y el dispositivo de seguimiento registró también sus encuentros con altos cargos de la Junta de Andalucía. Como ejemplo, efectivos de la policía siguieron a Barrientos en su visita de este año a la Feria de Abril de Sevilla, donde el responsable socialista de la Costa del Sol se encontró con la dirección del PSOE andaluz en una de las casetas el recinto ferial. Los agentes siguieron también el protocolo en esta ocasión. Incluso tuvieron constancia de las conversaciones entre el alcalde detenido y el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. Ahora, habrá que esperar al levantamiento del sumario para conocer la relevancia de las conversaciones mantenidas por Barrientos con el equipo de gobierno andaluz. “Es posible que estos encuentros tampocofiguren en el sumario si la policía considera que no tienen relevancia penal”, explican fuentes judiciales, que enmarcan estos encuentros dentro de la agenda propia del cargo que ocupaba el alcalde detenido.
El cerco policial se estrechó sobre el entorno del regidor de Estepona. Los agentes siguieron los pasos de una mujer estrechamente ligada a Barrientos, sin cargo alguno en el Ayuntamiento y que era apodada por algunos empresarios con apelativos como la visitadora. Según fuentes policiales, su función era la de encontrarse con empresarios y constructores para solicitar comisiones. “Y si no lo hacían, ya sabía que podían estar tres o cuatro años esperando la licencia”, explica uno de los encargados de la instrucción del caso. A primera hora del pasado martes, el alcalde salía de su casa como cada mañana. Y como cada mañana desde hace meses, dos policías le estaban esperando. Pero esta vez no se escondieron. Más bien al contrario. Abordaron al responsable socialista en plena calle y le invitaron a acompañarles. Alfinalizar la jornada, Antonio Barrientos estaba detenido junto a otras 24 personas. Y ya no había forma de parar la operación Astapa. Pese a quien pese.
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