
Foto: Archivo / El Sol de México
París, Francia. (OEM-Informex).- Desde que estalló la crisis financiera, el banco de negocios Goldman Sachs se convirtió en blanco de fuertes críticas y denuncias. Se le acusa de actuar como una mafia y de ocupar cargos en las principales estructuras de poder para favorecer sus negocios. Pero en las últimas semanas esas críticas se multiplicaron, debido a la influencia -pública y subterránea-, que al parecer ejerce ese banco en la crisis del euro.
-En esta serie de artículos, El Sol de México revela algunos secretos de "La Firma" -como la llaman sus adversarios-, explica su estrategia de poder y descorre el velo sobre las tramas secretas de Goldman Sachs en Europa y Estados Unidos.
¿Goldman Sachs se está apropiando del poder en Europa? Esa es la inquietante pregunta que formulan los medios políticos del Viejo Continente ante la decisiva participación que ha tenido el banco norteamericano desde que estalló la crisis del euro.
Analizando los acontecimientos de los últimos meses en la euro zona, los altos funcionarios de la Unión Europea (UE) en Bruselas se interrogan sobre el papel que tuvieron los mercados en los cambios de gobierno en Grecia, Portugal, Irlanda e Italia y, en menor medida, en el proceso que provocó el derrumbe del líder socialista José Luis Rodríguez Zapatero en España. Siempre algún hombre de Goldman Sachs participó -antes o después-, en el proceso de cambio de esos países.
¿Quiénes son esos personajes que aparecen a veces a plena luz del día y otras veces en las sombras? ¿Qué cargos ocupan? ¿Cómo funciona la "mafia" Goldman Sachs? ¿Qué puede ocurrir con tantos hombres de "La Firma" ocupando cargos clave de poder no sólo en Europa, sino también en Estados Unidos?
* Una partida terrorífica
Aunque nunca lo confiesen en voz alta, los tecnócratas de Bruselas piensan que los dirigentes de Goldman Sachs actúan con la precisión y la sangre fría que caracteriza a los grandes jugadores de ajedrez: en una sucesión de movidas fulminantes, en los últimos meses consiguieron desplazar una serie de piezas clave sobre el tablero europeo que le dieron el control de algunos resortes esenciales del poder en el Viejo Continente.
En menos de dos meses, algunos exmiembros de GS -como se los conoce en la jerga de Wall Street-, ocuparon tres puestos clave: la presidencia del Banco Central Europeo (BCE), y la jefatura de los gobiernos en Italia y Grecia.
En términos generales se podría decir que -aunque no se trate de un hombre de GS-, la alta finanza internacional se apoderó incluso del ministerio de Economía en el gabinete de Mariano Rajoy, en España.
w Masonería de las finanzas
Después de esa ofensiva, más parecida a un blitzkrieg de Panzer que a una sutil ofensiva del maestro Capablanca, los adversarios del banco encontraron un motivo más para compararlo con una masonería con ramificaciones que le permiten manejar los sectores más sensibles de las finanzas planetarias. Algunos periodistas incisivos, como Matt Taibbi del mensuario Rolling Stone, no dudan en definirlos como una "mafia". En todo caso, desde Wall Street a la City de Londres o a la plaza financiera de Singapur -sus tres principales polos de actividad-, Goldman Sachs está considerado como la más exitosa, cínica, envidiada, despreciada y, a su juicio, incomprendida maquinaria del nuevo capitalismo financiero.
"La Firma" -como la llaman peyorativamente algunos historiadores de la economía por analogía con el libro de John Grisham que fue llevado al cine por Sydney Pollack en 1993-, es tal vez el banco más influyente del mundo. Ese poder quedó en evidencia cuando su Ceo, Lloyd Blankfein, se atrevió a rechazar una invitación del presidente norteamericano Barack Obama para discutir la regulación de las instituciones financieras. GS es también, probablemente, el banco más odiado.
* Lluvia de cargos
Un sondeo realizado en 2009 demostró que 78 por ciento de la opinión pública norteamericana lo acusa de haber complotado para acelerar el derrumbe de su rival Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008.
Otra encuesta lo considera responsable de haber creado las condiciones para que Bank of America engullera de un bocado a Merrill Lynch.
Pero el cargo principal está relacionado con el salvataje del gigantesco asegurador AIG. Gracias a las relaciones en el círculo de poder que rodeaba a George W. Bush, evitaron que el eventual derrumbe de AIG provocara daños colaterales irreparables en las inversiones de Goldman Sachs.
Por esas razones, tres cuartas partes del país lo identifica -con o sin razón-, como uno de los mayores responsables de la crisis financiera.
Una investigación del Senado norteamericano denunció que Goldman Sachs fue uno de los inventores de los sofisticados productos derivados -como las hipotecas subprimes-, que inflaron la mayor burbuja que conoció el país desde la gran depresión de 1929. Esos dramáticos episodios, que se definieron durante el fin de semana del 12 al 14 de septiembre de 2008, aparecen reflejados en una secuencia clave del film Wall Street II. El dinero nunca duerme, de Oliver Stone.
* Así nacieron los banksters
Desde esa época, la mayoría de los bancos que integran la alta finanza norteamericana junto a Goldman Sachs -como Morgan Stanley, JP Morgan, Citigroup o el nuevo coloso Bank of America Merrill Lynch-, son considerados por la opinión pública como banksters, un neologismo que no requiere mayores explicaciones.
GS tuvo una fuerte presencia en todos los gobiernos -tanto demócratas como republicanos-, de la historia reciente de Estados Unidos. Durante la presidencia de George W. Bush, el imponente edificio de acero y vidrios polarizados ubicado en el número 85 de Broad Street, donde funciona la sede central de GS, en el corazón Wall Street, estaba considerado como una filial de la Casa Blanca. El hombre clave de la economía norteamericana durante los últimos años de Bush era Henry Hank Paulson, que había sido CEO de Goldman Sachs hasta que fue nombrado secretario del Tesoro, en mayo de 2006. Esa influencia no cesó ni disminuyó cuando Barack Obama ingresó a la Casa Blanca (ver recuadro "La trama norteamericana").
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Capítulo II: Las puertas giratorias del poder

París, Francia.- El sistema de "revolving doors" -puertas giratorias-, que caracteriza la política norteamericana sin que nadie piense en denunciar un conflicto de intereses, facilitó el tránsito permanente entre los puestos ejecutivos de Goldman Sachs y ciertos cargos estratégicos del poder económico, tanto en Estados Unidos como en Europa.
Tan intensa es esa circulación entre el poder norteamericano y el 85 de Broad Street que, en los años de Bush, algunos comentaristas políticos bromeaban diciendo que la GS significaba, en realidad, "Gobierno secundario".
En Europa, donde recién se instaló luego del "big bang" desregulador de la City en 1986, mantuvo hasta ahora un perfil relativamente bajo.
* Un imperio sin sombras
La implantación en Europa coincidió con la gran transformación de GS iniciada a principios de los años 90. Primero Robert Rubin y luego Jon Corzine relegaron el sector de merchant bank para privilegiar las actividades de mercado -obligaciones, divisas y materias primas- por mandato de terceros y también por cuenta propia (ver capítulo III).
GS, de todos modos, continuó acordando especial importancia al asesoramiento de Gobiernos. Aunque no se trata de una actividad demasiado rentable, esas operaciones le permiten influir en la adopción de políticas ultraliberales, colocar a sus hombres de confianza en puestos clave y tejer su red de relaciones.
Es que Goldman Sachs no es solamente un banco con unos 500 "seniors executives" y 35 mil 700 empleados, que en 2010 tuvo ingresos mundiales por valor de 39 mil 191 millones de dólares. La empresa creada en 1869 por Marcus Goldman y Samuel Sachs es -sobre todo- un grupo de presión, una red de contactos del más alto nivel internacional y un cenáculo de influencia intelectual: la pirámide jerárquica de Goldman Sachs actúa como "los miembros de una masonería, encargados de difundir la verdad profesada en la logia", según la fórmula acuñada por Marc Roche, autor del libro "El banco". Cómo Goldman Sachs dirige el mundo. Su CEO, Lloyd Blankfein, "controla un imperio donde nunca se pone el sol", afirma.
* Los padres de la crisis griega
La primera participación importante de GS en Europa -aunque no resultó demasiado gloriosa- fue su intervención en Grecia en 2001 para maquillar los déficits que comprometían su ingreso a la zona euro: la artífice de esa operación fue la griega Antígona Ludiadis, que ocupaba un cargo clave en la central europea de Goldman Sachs en Londres.
Gracias a la contabilidad creativa que aplicó en Grecia, Addy le hizo ganar millones de dólares a su empresa, fue promovida al cargo de gerente-asociada y Grecia pudo ingresar a la zona euro. El cuento de hadas terminó en 2010, cuando se descubrió el escándalo de la deuda griega que abrió las compuertas de la crisis de la deuda europea.
La presencia de Goldman Sachs en el viejo continente, sin embargo, se intensificó en los últimos meses, sobre todo desde que estalló la crisis de la deuda en la zona euro.
* Los primeros movimientos
La estrella de GS en Europa llegó a su cenit con la designación de Mario Draghi para reemplazar a Jean-Claude Trichet en la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) a partir del 1 de noviembre de 2011. Ese economista de 65 años que hizo parte de su carrera en la administración pública italiana, fue vicepresidente para Europa de Goldman Sachs de 2000 a 2006 y de allí pasó a ocupar la presidencia del Banco de Italia (central) de 2006 a 2011.
El recorrido de Draghi es típico del método de revolving doors que GS utiliza intensamente.
Una trayectoria similar fue la que recorrió Mario Monti, un reputado economista que el 16 de noviembre pasado dejó el rectorado de la Universidad Bocconi de Milán para asumir la conducción del Gobierno italiano tras el bochornoso final de Silvio Berlusconi. Durante ocho años, de 1994 a 2002, fue comisario europeo encargado de la sensible cartera del Mercado Interior, Servicios, Aduanas y Fiscalía.
Gracias a la experiencia y los contactos que acumuló en ese cargo, fue contratado como international advisor por Goldman Sachs. Al igual de Peter Sutherland (ver capítulo III), Súper Mario también es un hombre que cultiva su red de relaciones: es miembro del directorio de dos influyentes "think tanks" europeos, Bruegel y Friends of Europe, integra la sección europea de la Comisión Trilateral y forma parte del comité directivo del grupo Bilderberg.
* El tercer hombre
El tercer personaje clave de la galaxia europea de GS es el economista Lucas Papademos que el 11 de noviembre fue designado primer ministro griego. Desde que terminó sus estudios, Papademos giró siempre en la órbita de la altafinanza internacional: después de haber trabajado como senior economist en el Federal Reserve Bank de Boston, ingresó como jefe economista al Banco Central griego.
De 1994 a 2002 fue gobernador de ese banco. Fue durante ese periodo que tuvo una intervención -todavía no elucidada con claridad- en la operación de maquillaje de las cuentas públicas del país, realizada por los contables creativos de Goldman Sachs. Entre 2002 y 2010 fue vicepresidente del BCE.
Papademos nunca trabajó en GS, pero -al igual que otros miembros de la galaxia GS- también es miembro de la Comisión Trilateral.
* El hombre de las finanzas
La última pieza clave que logró colocar la alta finanza internacional en el tablero europeo fue Luis de Guindos Jurado, que el 22 de diciembre último fue designado ministro de Economía en el flamante Gobierno conservador que dirige Mariano Rajoy. Después de los ocho años que pasó en el Gobierno de José María Aznar, donde llegó a ocupar la Secretaría de Economía, Guindos volvió a la actividad privada, primero como consejero para Europa de Lehman Brothers y luego director de la filial del banco en España y Portugal, cargo que ejerció hasta la quiebra de esa entidad en 2008, que precipitó la crisis mundial. A partir de ese momento y hasta su incorporación como ministro, fue responsable de la división financiera de PricewaterhouseCoopers.
Esas designaciones, que deben poco al azar, comienzan a preocupar a los dirigentes de la Unión Europea (UE) en Bruselas. Algunos círculos de poder temen que la crisis de la deuda sea aprovecha por la alta finanza internacional para imponer sus -dudosas- reglas de funcionamiento en el viejo continente.
CONTINUARÁ MAÑANA
III: La red europea

París, Francia.- ¿La crisis de la deuda griega estalló porque el exprimer ministro Giorgios Papandreu le cerró la puerta a Goldman Sachs? Esa es, en todo caso, la teoría que enuncian algunos economistas iconoclastas o historiadores de la economía como Paul Jorion, Marc Roche o Michael Lewis.
En octubre de 2009, apenas unos días después de la victoria electoral de Giorgios Papandreu, una delegación de Goldman Sachs viajó a Atenas para proponerle un plan destinado a reestructurar la deuda griega.
El flamante primer ministro, según esa versión, rehusó la propuesta, argumentando que una alta ejecutiva del banco -la griega Antígona Ludiadis- había mancillado el honor del país con sus artilugios de contabilidad creativa para disimular la deuda pública.
Pocas semanas después, Papandreu abrió discretas conversaciones con las autoridades de la Unión Europea (UE) para negociar un plan de rescate en forma discreta.
Pero ese proceso fue torpedeado el 15 de febrero de 2010 mediante un artículo hostil publicado por Otmar Issing en el influyente periódico económico "Financial Times".
* Un secreto para iniciados
Esa opinión no era insignificante porque Issing había sido miembro del Consejo de Administración de la Bundesbank y economista jefe del BCE. Pero omitió precisar que en ese momento -y aún ahora- era consejero internacional de Goldman Sachs.
Sólo los iniciados, esos que la justicia definen como "inside trader", podían olfatear el secreto de esa maniobra: el departamento de "trading" del banco, que había apostado a la baja del euro, corría el riesgo de sufrir grandes pérdidas en caso de una intervención de la UE, capaz de provocar un aumento de la moneda europea.
Ese episodio muestra con claridad la influencia que alcanzó Goldman Sachs en Europa desde que desembarcó en el viejo continente, hace más de 15 años.
* El director de orquesta
El artífice de la implantación de GS en Europa fue Peter Sutherland, que desde 1995 dirige Goldman Sachs International, la filial basada en Londres.
Ese irlandés de 66 años es uno de los hombres más influyentes de Europa y un hombre clave de las relaciones financieras entre ambas orillas del Atlántico. Fue comisario europeo de Competencia de 1985 a 1989, de 1989 a 1993 dirigió el Allied Irish Banks, fue director general del GATT y de la OMC de 1993 a 1995, y presidente de British Petroleum (BP) de 1997 a 2009. También integró hasta 2005 el directorio de Investor AB e integró el consejo de administración de Alibaba.com, el sitio chino más importante de comercio en línea para empresas. Desde 2006 preside el consejo de la prestigiosa School Economics of London y también integra el Consejo Internacional de IESE, la eminente escuela de negocios de la Universidad de Navarra en España.
Paralelamente, presidió la sección Europa de la Comisión Trilateral (2001-2010), uno de los círculos más influyentes de las finanzas mundiales, y es miembro del Comité de Dirección del grupo Bilderberg.
Su operación más ambiciosa de los últimos años fue hacerse cargo del capítulo europeo del Transatlantic Policy Network (Consejo Económico Transatlántico), un poderoso instituto que funciona en ambas orillas del Atlántico con el objetivo de promover la creación de un bloque euroatlántico capaz de "actuar en todas las áreas" para mejorar la integración entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE). El primer paso de ese ambicioso objetivo consiste en "armonizar las reglamentaciones y normas", paso clave para facilitar la implantación de empresas de Estados Unidos en Europa y viceversa.
* La masonería de GS
Peter Sutherland es el personaje central de la llamada trama europea de Goldman Sachs o, como prefiere decir el autor Marc Roche, de la "masonería de GS en Europa".
Durante años, uno de los hombres clave de su equipo fue el italiano Mario Draghi, actual presidente el Banco Central Europeo (BCE). Antes de ocupar ese cargo crucial en la galaxia de la zona euro, desde 2000 a 2006 fue vicepresidente para Europa de GS International a cargo de fusiones y adquisiciones transfronterizas, y de empresas y países soberanos. Como responsable de esa posición estratégica, una de sus misiones consistió en vender el producto financiero "swap" que le permitió a Grecia maquillar su contabilidad para disimular una parte de su deuda soberana. Draghi, sin embargo, desmintió haber participado en esas operaciones.
De allí pasó a ocupar la Presidencia del Banco de Italia (central) de 2006 a 2011. Desde 2008, mientras era gobernador del Banco de Italia, siguió siendo consejero de asuntos internacionales de la firma.
Aunque no tiene relación con Goldman Sachs, un nuevo aspecto de su vida comienza a inquietar a los diputados del Parlamento Europeo: el presidente de la BCE nunca dijo que su hijo Giacomo trabaja en la sede de Londres del banco Morgan Stanley. En el perfil que divulgó a través de la red Linkedin, se presenta como "interest rate trader", es decir experto en el mercado de tasas de interés. Esos mercados son directamente tributarios de las decisiones del BCE, una situación que -algún día- puede plantear un serio conflicto de intereses.
* Las dos caras de "SuperMario"
Uno de los actores principales de la operación de maquillaje de la deuda griega fue, curiosamente, Lucas Papademos, que acaba de ser nombrado primer ministro de Grecia.
Papademos, que ocupó ese cargo estratégico desde 1994 a 2002, no pudo ignorar esa operación realizada -oficialmente- por dos miembros de Goldman Sachs: Antígona Ludiadis y Petros Christodulos, actualmente a cargo de la gestión de la deuda griega.
Otro hombre clave de la galaxia GS es Mario Monti, el hombre que fue llamado como el Mesías para salvar a Italia, después del catastrófico final que tuvo Silvio Berlusconi.
En todas las biografías, suele ser presentado como un tecnócrata, simplemente porque su último cargo era la Dirección de la Universidad Bocconi de Milán. Pero antes de ocupar ese puesto, Monti tuvo una larga carrera como funcionario internacional. Durante ocho años, de 1994 a 2002, fue comisario europeo encargado de la sensible cartera del Mercado Interior, Servicios, Aduanas y Fiscalía.
Desde 2005, Súper Mario fue consejero internacional de Goldman Sachs, una actividad que no permitió integrar al mismo tiempo el grupo de reflexión sobre el futuro de Europa que dirigía el exprimer ministro español Felipe González. Poco después, a pedido del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, redactó el famoso documento "Revitalizar el mercado único", conocido como "Informe Monti".
Miembro del Comité Directivo del Grupo Bilderberg, desde 2010 también presidió la sección europea de la Comisión Trilateral, dos de las organizaciones menos conocidas, pero más influyentes del mundo de los negocios.
* La red invisible
Romano Prodi es otro miembro importante de ese universo. Dos veces presidente del Consejo de Gobierno italiano (1996-1999 y 2006-2008) y presidente de la Comisión Europea de 1999 a 2004. "Il professore" -como lo llaman los italianos- trabajó para GS entre 1990 y 1993, y luego en 1997.
Uno de sus hombres de confianza en el Gobierno era Massimo Tononi. Después de haber trabajado para GS en 2004-2006, fue designado vicedirector del Tesoro italiano durante el segundo Gobierno de Prodi (2006-2008). Después regresó a Goldman Sachs como consejero. En septiembre de 2010 ingresó al Comité Directivo del London Stock Exchange (la bolsa de Londres) y en junio de 2011 fue nombrado presidente de la Bolsa Italiana.
Otros personajes clave de Goldman Sachs en Europa son:
* Lord Griffiths. Exconsejero de la primera ministra británica Margaret Thatcher, es uno de los más eficaces relacionistas públicos de GS en Europa.
* Otmar Issing. Exintegrante del directorio de la Bundesbank y exjefe economista del BCE, es consejero de Goldman Sachs para Europa.
* Gavyn Davies, economista jefe de GS 1986-2001, fue director de la BBC entre 2001 y 2004.
* Paul Daighton, actual jefe del Comité Operativo de los Juegos Olímpicos de Londres, trabajó 22 años para GS.
* David Watson, economista jefe de GS para Europa, actualmente integra el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra.
* Michael Cohrs, también trabajó para GS y es miembro del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra.
Con esas piezas clave sobre el tablero europeo, hay muchos dirigentes de Bruselas que empiezan a preguntarse si la partida que juega Goldman Sachs es puramente profesional o si, detrás de cada alfil que mueve, no hay un diseño secreto.



